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¿Por qué no tenemos refugio?

Nuestra forma de trabajar es diferente. ¿Por qué no tenemos un refugio?

Porque un nuevo abandono no es una opción.

Todo animal merece una oportunidad, esté donde esté. En nuestra asociación queremos que tanto perros como gatos no permanezcan en patios y jaulas o, si lo hacen, que sea el menor tiempo posible. Ser fieles a esta filosofía es posible gracias a las casas de acogida.

No todas las personas que van a adoptar tienen conocimientos suficientes para tener a un animal. Para adoptar un perro o un gato en general no es necesario tener un "máster" pero sí saber a qué nos enfrentamos y a quién acudir cuando surge un problema. Tenemos que armarnos de paciencia, leer y consultar la información disponible, ser comprensivos y entender que el animal necesita un tiempo de adaptación.

Todo animal merece una oportunidad, esté donde esté. En nuestra asociación queremos que tanto perros como gatos no permanezcan en patios y jaulas o, si lo hacen, que sea el menor tiempo posible. Ser fieles a esta filosofía es posible gracias a las casas de acogida.


Un refugio es cómodo para mantener a los animales, pero creemos que la interacción humano-animal es de poca intensidad en un albergue, hay animales que por sus características quedan en el olvido, otros que perpetúan en sus miedos, algunos que no se habitúan a vivir en compañía de otros animales o en una jaula. Sabemos que el comportamiento de un animal en el refugio nada tiene que ver con su comportamiento en un hogar. Para ello hay muchas razones: estrés, lucha por la comida, convivencia con otros animales, ruido, frío, etc.

¿A qué nos dedicamos?

Si alguna vez has visitado un albergue habrás visto cómo reaccionan los perros al verte: suelen estar sobreexcitados, locos por salir, por llamar la atención; ladran y aúllan, arañan las puertas, pisan sus propios excrementos. Y es lógico que les pase esto: pasan la mayor parte de tiempo encerrados en espacios pequeños, faltos de estímulos, sin conectar con otros animales más que a través de estrés, y con personas a través de una manguera que limpia el lugar.

En el caso de los gatos es similar. Algunos maúllan, otros buscan tus caricias, otros están agazapados en las esquinas de las jaulas estresados y asustados.

Muchos de los animales que se encuentran en jaulas son maravillosos, pero al estar en un ambiente con unos niveles de estrés y ansiedad tan altos y en espacios tan pequeños, se muestran nerviosos, ladradores, impacientes, locos; muchos desarrollan estereotipias (morderse el rabo, rascarse hasta hacerse sangre, etc.); otros tienen un miedo irracional o se muestran agresivos.

Creemos que no todas las familias pueden o deben adoptar a un animal directamente de la calle o de la jaula, ya que una vez el animal no se porta como se espera de él, surgen los motivos para realizar unas correcciones incorrectas, frustración por parte de los nuevos dueños y, al final, un nuevo abandono o devolución a la jaula. Muchas familias ya tienen algún animal, unas condiciones de salud especiales o niños pequeños, por lo que necesitan cierta información antes de adoptar para asegurar que tanto la familia como el animal se adapten mutuamente.
Por ello, en muchos casos, preferimos realizar nosotras el paso y el período de adaptación de la calle o jaula a un hogar. Creemos que tenemos recursos necesarios para poder definir el carácter que tiene el animal, corregir posibles "malos hábitos" o, al menos, iniciar un proceso de educación. A la vez, hacer un protocolo de salud al perro o al gato, descubriendo las posibles enfermedades o simplemente realizando los trámites pertinentes antes de su entrega en una familia: vacunas, castración, microchipado, desparasitación… Así, la/el adoptante, reciben al animal teniendo una idea sobre su carácter, comportamiento, hábitos y salud. Creemos que es la mejor forma para empezar una convivencia plena y agradable para ambas partes.

Eso no quiere decir que el camino va a ser fácil. Adoptar significa compromiso, significa aceptar una responsabilidad y llevarla a cabo a pesar de las dificultades que se presenten. Cuando adoptas, incluyes en tu familia a un ser vivo, que puede enfermar, tener comportamientos erróneos o desarrollar ciertas manías pero que a la vez te va a proporcionar mucha compañía, enseñará a tus hijas e hijos el respeto, la responsabilidad y el cuidado, se convertirá en tu mejor amigo/a y en el mejor amigo/a y apoyo de tus niños/as. Antes de adoptar sopesa todos los pros y contras, piensa en las dificultades que puedes tener y a quién acudirás. Reflexiona sobre qué harás con tu nuevo miembro de familia cuando te irás de vacaciones o cuando te mudes a otro país. Infórmate sobre los veterinarios de la zona por si surge una urgencia y piensa sobre los medios económicos de las que dispones.